Arago
lo explicó haciendo pasar luz a lo largo de un tubo que contenía agua. Esto lo
conseguía reflejando la luz incidente en un espejo situado en un extremo que la
refleja en la dirección del tubo, y en el otro extremo colocó un espejo cóncavo
que reflejaba la luz hacia atrás, es decir, que la devuelve al espejo emisor.
Si
esta gira, la luz rebotada se percibirá ligeramente desplazada a un distancia
que depende del tiempo que tarde la luz en recorrer dos veces el tubo.
La
conclusión a la que llegó Arago después de este experimento fue que la luz se
mueve en un medio denso más rápidamente que en el aire.
Muy bien.
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