Para
evitar que el péndulo hiciera elipses se le ocurrió una idea, que consistía en
amarrar la cuerda que sostenía la bola con una cuerda bajo la cual colocó una
vela encendida. Cuando la llama quemara la cuerda el péndulo se pondría a
oscilar sin ninguna fuerza en dirección distinta al plano de oscilación.
Los grandes genios tienen ideas simplees y geniales.
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